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jueves, 18 de octubre de 2007

Las sandalias mágicas


Esta pareja de recien casados están de luna de miel en Líbano. Paseaban por el mercado mirando la mercancia y cuando pasaron por una tiendita de sandalias oyeron un caballero que les dice: "Vengan adendro de mi humilde diendita, baisanos."Los recién casados entraron y el hombre les dice que tiene unas sandalias especiales que los estimularán a tener un sexo salvaje como gran "gamello del desierto."La esposa estaba realmente interesada en comprar las sandalias después del comentario del Libanés, pero su marido pensaba que no las necesitaba, siendo un hombre joven y viril, así que le preguntó al tendero, "Como podrían esas sandalias convertirme en un monstruo del sexo?" "Sólo dienes que brobarlas, Saiheeb." Después de mucho acoso de su esposa, finalmente hace el intento. Tan pronto como desliza sus pies en las sandalias, se le ve una mirada salvaje en sus ojos; algo que su esposa no había visto nunca, una potencia sexual del demonio. En un parpadeo de ojos, el marido agarró al Libanes firmemente por las nalgas, le bajó los pantalones y lo puso en cuatro listo para sodomizarlo. El Libanés comenzó a gritar, "¡Bara, bara! ¡¡Te las busiste al revés, te las busiste al revés !!"

miércoles, 3 de octubre de 2007

Como un recién nacido


Juanita y Pepe estaban por comprometerse en matrimonio. Pero antes de aceptar, ella pensó que sería prudente confesarle que, debido a una enfermedad infantil, sus senos no se habían desarrollado normalmente y, debido a eso, se le habían quedado de un tamaño equivalente a los de una niña de doce años.Al enterarse de su secreto, Pepe le aseguró que no tenía de que preocuparse, que el amor que sentía por ella estaba por encima de esa contrariedad. Y ya que estaban en eso de las confesiones, pensó que también sería propicio contarle un secreto que escondía por muchos años. La miro a los ojos y le dijo:"Mi amor, tengo que decirte que tengo el pene del tamaño de un recién nacido. Espero que esto no sea problema". Ella le contestó que el tamaño de su pene no sería ningún problema, porque lo amaba tanto que buscaría la manera de solucionar ese 'pequeño' problema.Se casaron, y al llegar al hotel donde pasarían su luna de miel, inmediatamente comenzaron con los manoseos y caricias. En eso, al introducir Juanita su mano en los calzoncillos de Pepe, soltó un grito ensordecedor y salió corriendo de la habitación. Alcanzándola, Pepe, asombrado, le preguntó qué era lo que le había pasado. Todavía agitada, la chica le contestó:"¡Me mentiste, me dijiste que tenías el pene del tamaño de un recién nacido!""Es verdad, cariño, lo tengo del tamaño de un recién nacido: pesa tres kilogramos y mide 48 centímetros de largo".